Descubre cómo se comunican realmente los perros y por qué entender su lenguaje corporal puede transformar vuestra relación.
Aunque las personas no podamos percibirlas, las señales químicas son un pilar fundamental en la comunicación de nuestros perros. Si no las entendemos, nos perdemos una parte inmensa de su mundo.
Las señales químicas se perciben a través del olfato y se emiten a través de fluidos y glándulas por todo el cuerpo del perro:
Fluidos: Orina, heces y saliva.
Glándulas Secretales: Glándulas sudoríparas (en las almohadillas), glándulas mamarias y glándulas sebáceas (en la cabeza, hocico, región perianal, perineo y la base de la cola).
Las señales químicas se clasifican en dos grandes tipos:
Aleloquímicas: Transmiten información entre diferentes especies (por ejemplo, perro-persona).
Homeoquímicas (Feromonas u Hormonas Sociales): Transmiten información entre miembros de la misma especie (perro-perro).
La percepción de estos componentes se lleva a cabo principalmente por dos órganos:
El epitelio olfatorio.
El órgano vomeronasal o de Jacobson.
Estos órganos detectan, procesan los químicos del medio ambiente y le proporcionan al perro la información necesaria. El acto de extraer información química a través del órgano de Jacobson se llama respuesta Flehmen. Visualmente, se reconoce cuando vemos al perro chasquear los dientes y salivar después de olfatear intensamente.
Los marcajes con orina, por ejemplo, contienen valiosa información sobre la edad, el sexo, el rango y el estado emocional y hormonal de un perro. Esto es crucial para que un perro se perciba más o menos amenazante por otro.
Además, las feromonas tienen un efecto tranquilizador muy poderoso. Los perros pueden usarlas para intentar calmar a un estímulo amenazador o incluso para calmarse a sí mismos, intentando devolver a su organismo a un estado más cercano a la relajación.
Como personas, hay que ser humildes: Nosotros podremos descodificar muchas señales (como el marcaje con orina, olerse la zona inguinal, etc.) con gestos visibles a simple vista. Pero excepto las de origen químico, que no están al alcance de nuestro sentido del olfato, no podremos recibir el mensaje en el mismo formato que los perros. Es por eso que entender las señales visuales y acústicas es tan importante.
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